








Las orquídeas, con aires de realeza, engalanaron los palacios de las dinastías imperiales de china desde el siglo III. Las culturas griega y romana reconocieron en ella poderes vinculados a la fertilidad. La iglesia católica llegó a considerarlas satánicas en la Edad Media. Flores de culto para la realeza y símbolo de estatus entre las clases privilegiadas.(Bibl. Revista el Federal Año 4 Nº164)
SECRETAS ORQUIDEAS EN MI SER
Esperando al explorador, al amante discreto, estas flores exóticas, aguardan.
Secretas orquídeas, en mi ser, deseando ser descubiertas, elevadas, veneradas, degustadas.
Han despertado muchas veces la codicia, pero solo reinaran en su esplendor cuando el naturalista experto, el seductor eterno, por fin las descubra.
Ellas son variadas y diversas, muchas facetas y colores pero en un solo cuerpo.
Hermafroditas, como tantas flores, poseen el equilibrio de lo masculino y lo femenino en sus células, pero exponen solo su femenina belleza, con los pliegues de su labelo, con su pétalos, acanalados, alados, estriados, bordes a veces lisos y otras veces ondulados.
Y en el centro de estas coloridas y deslumbrantes enaguas, se encuentra el punto concreto de su sexo, ofreciendo, al abrir sus labios-pétalos como un clítoris lo más preciado y enérgico de su estructura.
Ohhh! si llegara el Naturalista Explorador a robarle su perfume, como el sabe hacerlo…
Sin duda la fragilidad de sus tejidos, cedería ante su incansable persistencia. Hasta liberar su néctar. Marchitándose para volver a florecer, como ave Fénix resurgiendo de sus cenizas.
Sin duda entregaría, mi flor, a tan delicado coleccionista, con la esperanza secreta de ser la más bella, o tal vez la más exótica, o tal vez, la q guarda en un cofre bajo llave, para observarla en secreto y no compartirla siquiera con la mirada usurpadora de los otros.
O tal vez, por el contrario, deseando ocupar un lugar privilegiado en la vitrina de un museo, donde el mundo puede compartir la magia del hallazgo, pero, secretamente, una nota, una clave, una sigla o una marca discreta, indique quien lleva la victoria de haberla descubierto.
Y mientras los transeúntes, visitantes y cotidianos pasajeros, corriendo con sus relojes, solo ven a un hombre y a una simple flor… nosotros sabremos, q estamos conectados y adictos a nosotros, nos pertenecemos. Así sea solo en esta pequeña parte del mundo…
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