Vistas de página en total

COPYRIGHT

Protected by Copyscape Duplicate Content Check

jueves, 3 de septiembre de 2009

CITA 1, TOCADITAS EN LA CALLE.

exhibicionismo sexoPor algún motivo, en nuestra primera cita, nos quedamos tan solo con la excitación de los besos y alguna caricia atrevida robada por un rato a la oscuridad de la noche en la calle.
Se trataba de un bonito hombre, alto y atractivo, algo formal y estructurado, muy simpático y conversador. Éste Señor, además decía que "no debía creer que los narigones poseen grandes virtudes en general, que solo se trataba de un dicho popular"
Yo que adoro esas creencias, pero que en mi experiencia personal, las he podido confirmar tanto como desmentir, supuse que este caballero, no estaría tan dotado si así se presentaba. Dado que sin duda me caía muy bien y es del tipo de varón grandote al que me gustaría atrapar fuertemente entre mis piernas, decidí que este dato era menor.
Pero aquel día de la primer cita, cuando el franeleo hizo que ya no me importara que un adolescente con gorrita nos espiara desde la vereda de enfrente, escondido tras su vicera, decidí verificar por mis propias manos (nunca mas apropiada la expresión) el calibre de hombre al que me enfrentaba, o mas bien, el calibre de su equipamiento!
Entre besos, rocé su torso y espalda sobre su camisa, después me colé bajo ésta para sentir su piel. Jugué un ratito en su cintura, enganche mis dedos en su cinto, eso nos dio la excusa para apretarnos mas uno contra otro.
En medio de este juego, mechado con risas y comentarios descolgados y graciosos, él me pide "permiso para tocar una teta", esto me hizo explotar en una carcajada porque sin duda no esperaba semejante comentario. De modo que consideré casi necesario explicarle como me gustaba a mí, "pedir permiso para tocar" y dicho esto, continúe mi exploración sin palabras.
Desde el punto donde me encontraba en su cinto, deslice mis manos hacia su abdomen. Y sonriendo lo miré, mientras mis dedos se hundieron entre el espacio de la piel de su pancita y bragueta. Apenas, sin llegar a nada, solo mostrando mis intenciones.
Después subí por su pecho, roce sus tetillas, y muy, muy despacito, volví a su panza y acaricié su ombligo, suave y sugerentemente. Entre tanto observaba su mirada, que de ojos encendidos y sonrisa silenciosa, aprobaba los toques de mis manos, que aún no habían llegado a lo más concreto.
De frente a él, contra la reja plegadiza de un comercio, el se apoyaba contra mi, y yo acompañaba su vaivenes, rozando su piernas y su miembro con mis piernas. Allí pude descubrir, donde se escondía, aquel tesoro sólido que yo quería tomar.
Sin duda, el boxer deja mas libertad al hombre que lo viste, quedando sus partes nobles disimuladas en la anchura de la pierna del pantalón de Jean. Pero, claro, a estas alturas del franeleo, nada podía ocultarse.
Conociendo casi con coordenadas de GPS su ubicación, puse otra vez mi mano izquierda colgándome de su cinto, con los dedos hacia adentro. Y con mi mano derecha, por fuera de su Jean, encaré directo a tocar su pene, que duro, muy duro, empujaba con fuerza. Lo palpe con decisión y firmeza y hummm....., para mi sorpresa, era gordo, contundente y de largo medio!
Comencé a recorrerlo de arriba hacia abajo, casi hasta su cabecita, por sobre el Jean y todo parecía tan bien puesto allí, tan grandote el señorito como el señor...
Las miradas no cesaban y luego de mi intervención, él, calladito (buen alumno, esta vez no pidió permiso) solo me clavo la mirada y con su mano izquierda desabrocho su cinto y sus pantalones, para darme paso, mientras su otra mano no dejaba de amasar entusiasmadamente mi cola.
POR FAVOR!!!! Cómo explicar la alegría que me dio encontrarme con la tibieza de su miembro, que turgente, duro y robusto, latía bajo sus pantalones?
No podía evitar relamerme y besarle la boca, mientras lo tocaba, mi mente viajaba imaginando todo eso en mi boca, en mi vagina, entre los pliegues de mi cuerpo....ufff...
Ya declarado el deseo y puestas sobre la mesa las intensiones, fui yo quien terminó pidiendo permiso ahora!! Me encontré diciéndole: "puedo?" y luego de que el asintiera, abrí mas su ropa, lo saqué afuera, al frío de la noche y le clave mis ojos, que una vez más confirmaban lo mentiroso que había sido este hombre al decir que sus partes intimas no eran generosas!
Claro que continuábamos en la calle, y aunque esto nos excitaba a ambos, el jovencito de gorrita, ya no sabía que malabar hacer, para tratar de ver lo que ocurría bajo las largas camperas.
De modo, que contra mi voluntad (y seguramente la de él también) guardé su tesorito en su cofre y sugerí retirarnos.
Como he dicho antes, este varón, fue todo un caballero y no se retiró hasta no haberme devuelto los honores.
Lo cual, viéndolo a la distancia, mas que un favor mutuo fue una condena, porque imposibilitados de llegar al orgasmo, quedamos ardiendo en deseo que no pudo consumarse en dicha cita.
Fue como un testeo, yo descubrí su mentirita o su humildad y además descubrí la habilidad de sus dedos.
Cuando bajó el cierre de mi pantalón, yo estaba encantada. Sus dedos atrapaban sobre mi tanga los pliegues de mis labios externos y mi clítoris tintineante como un campanilla, momentos mas tarde, yo estaba humedecida y pidiéndole que se metiera bajo mi ropa, que se dejara deslizar en mi lubricación melosa hacia mi interior que cálido y latiendo lo deseábamos.
Hummm... esos dedos gordos y grandes, que a la vez tan suaves corrieron mi bombacha hacia abajo dándose paso. Ahora fue él quien inesperadamente, se sorprendió alegremente al encontrarse con mi conchita rasurada, suave y peladita, cada vez mas mojada y se sonrío. Y quiero pensar que para sus adentros se relamió también.
Hora de terminar con la tortura, o seguíamos por mas o parábamos de una vez. Y la hora y las formas sociales nos ganaron y entre franeleos que mas que cesar querían recomenzar, nos despedimos hasta la próxima.
CITA 2 allí vamos...

1 comentario:

  1. The sensation of put the fingers on a shaved surface like a shaved pussy doesn't have comparison.

    Lips over lips, a thongue liking a wet pussy. Two mouths engaged in a thonge twisted is a really warming up situation.

    I'd like to try it with you, winged-woman.

    ResponderEliminar