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jueves, 3 de septiembre de 2009

CITA 2, AUTO. CAMINO AL RESTAURANTE



Por algunos otros motivos, nos tomó mas de una semana volver a encontrarnos. Y sin embargo un ida y vuelta de mensajes nos mantenía en vigía del siguiente encuentro.
Ganas de conocernos mas, de charlar, de reírnos y también sin duda de avanzar mas en aquello que habíamos dejado inconcluso en las caricias ardientes de nuestra primera cita.
El invierno y la lluvia, no impidieron mi plan de lucir pollera para tentarlo con mis largas y torneadas piernas, las cuales, dado que soy morocha, lucen bronceadas aún en esta la fría estación del año. Esto me permite andar sin medias.
Como buen caballero, paso a buscarme por casa a la hora acordada y salí a su encuentro, me esperaba dentro del auto con la lucecita prendida. Mi buena vista me permitió ver como me observaba caminar mientras me dirigía hacia él.
Cuando subí la temperatura estaba a tope, de modo que luego de saludarlo me tuve que sacar la campera, el chaleco y más tarde termine en remerita camino al restaurante.
El beso de saludo fue breve, sin mucho para comentar, pero el viaje de ida, aunque moderado en acción estaba elevadísimo de tensión sexual.
Como si tuviéramos toda la confianza del mundo, el apoyo su mano en mi rodilla, mas caída entre mis piernas que sobre mis muslos y con el andar esta se deslizaba cada vez mas hacia arriba, disparando dentro de mi hordas de calor y energía. Yo, jugaba a la tímida: “Epa, eso no se hace, mira hasta donde me subiste la pollera" y después me reía porque el secretito del comentario no era reprimirlo sino obligarlo a sacar sus ojos de la calle y mirar mis piernas.
Sin duda, mis malintencionados comentarios funcionaban, porque detrás de estos, el suspiraba fuerte entre sonrisas y me palmeaba los muslos, como censando su dureza, como queriendo ir por mas y controlándose.
He tomado conciencia de que algo que me excita de mis conquistas, es esa sensación de tener la capacidad de tentarlos a romper sus estructuras o sus posibles inhibiciones. Y hete aquí este señor, tocayo de 33 años de edad como yo, que se había presentado como tímido y estructurado... Esto era para mí, casi una provocación, un desafío. Y seguramente una fantasía, ya que en la calle la otra noche, se mostraba muy liberado.
Yo, que sin duda disfruto mucho del sentido del tacto, acompañaba sus caricias tocando sus brazos. Sintiendo, su piel, sus vellos y el relieve de sus marcadas venas en los antebrazos, la calidez de sus dedos, el peso de su mano en mi piernas, la forma de deslizarse por estas, la tibieza del hueco en el lado opuesto del codo.
En los semáforos nos acercábamos a besarnos más y ese flash con gusto a poco, sumaba a acrecentar el deseo.
Llegamos por fin a la zona de comercios a donde nos dirigíamos, la lluvia había recomenzado, nos estacionamos con los vidrios ya sutilmente empañados. Las gotitas de agua en los vidrios y la poca iluminación de la calle, nos dieron el camuflaje necesario para lo demás.
Desabrochamos nuestros cinturones de seguridad y el me atrajo contra si, para besarme, me envolvió en sus brazos y sostuvo mi mejilla acariciando luego mi pelo.
Olía muy rico.
Su boca, su barbilla y su cuello eran suaves y perfumadas áreas para comerse a besos.
Contrastando con la tosquedad de su pelo, que canoso y duro le daban un toque muy viril.
El plan era, besarse, cenar, e ir a un lindo hotel. Pero el poder de las hormonas obraron en mi cuerpo y también en el de él. Impidiéndonos esperar más y necesitando desahogarnos, al menos en parte, de tanto juego y cachondeo previo.
Los besos me estaban haciendo efecto, el roce de su lengua, las lamidas, las pequeñas succiones robadas por mí de su lengua. El me sostenía firme la espalda, me tocaba sobre la ropa, los brazos, las tetas, las piernas la cola. Con lentitud, sin desenfreno ni hambruna, sino con tenacidad. Yo respondía con similares caricias, al menos a su pecho y muslos a los que si tenía acceso, por estar sentados dentro del coche y de allí, caer en la dureza de su entrepierna fue casi un camino inevitable.
Lo sentí tan al palo, que me enloquecí y tuve que girarme, para darle la espalda y sentarme sobre su falda, rozando con la cola su bulto turgente. Con su boca en mi nuca, su mano izquierda en mi busto y su mano derecha apretando mi abdomen, dispuesta a recorrerme más íntimamente mas tarde, la cosa estaba que ardía.
Yo giraba de tanto en tanto mi cabeza, para comerle la boca y con mi mano izquierda, no dejaba de apretarle la bragueta y los muslos.
Una vez más, él respondió solícito y predispuesto a mi demanda y abrió sus pantalones para mí.
- "Sí! dejalo salir por favor!" le dije yo.
Y como estábamos semi recostados, solo necesite bajar mi vista al costado de mi cuerpo entre mi brazo izquierdo y mi lateral, para volver a verlo. Esta vez, la luz, aunque tenue me ayudaba, porque caía deliberadamente sobre su miembro desnudo.
Una hermosa y gorda pija, que grandota y robusta me apuntaba.
Comencé a tocarlo, él también me acariciaba pero sobre la bombachita, yo subía y bajaba despacito descorriendo la piel arriba y abajo, sobre su glande. Lo veía asomarse y esconderse, mi deseo por sentirlo más y más era cada vez peor.
De modo que me subí un poco la remera, para desnudar mi espalda y el lateral de mi cintura y comencé a frotarme su fresa sobre la piel. Cuando podía verla asomarse otra vez a la luz, notaba como se iba lubricando tímidamente.
"Muero de ganas de comértela" le dije, y juro que verdaderamente se me hacía agua la boca por probarla, por probarlo a él, en su mejor corte. (Expresión argentina para los mejores cortes de carne vacuna!! y el sí que se veía como deliciosa carne de exportación!)
"Ah, si? querés?" respondió jugando al sorprendido y como soy mujer de palabra, tuve que entregarme a tan gratificante tarea.
Volví a girarme, esta vez, de frente a él, pero con los pies en el piso y las rodillas sobre el asiento para poder hincarme sobre él. Sí...hincarme a rendirle tributo, a ese tótem de piedra tallado por los dioses para mí.
Pulcro y prolijo hasta en sus zonas mas íntimas. Yo ahí con mi nariz a 7cm de su glande, sosteniéndolo con mi mano izquierda, pude sentir su delicioso aroma al acercarme, y como su sostuviera un helado en cucurucho, ansiosa por probarlo y sin paciencia de esperar que me den la cucharita, le metí un lengüetazo, y guardé mi lengua despacito, para conservar un segundo su sabor en mi boca, para poder degustarlo. Tal como sospechaba: un manjar.
Seguí lamiéndolo, bajé su pielcita, para desvestir la cabeza, y lamí sus contornos, el me miraba y me corría el pelo cuando era necesario para no perderse detalle.
Sabiendo que contaba con el beneficio de su mirada, saque mi lengua mas afuera, para que se ponga en punta y hurgue con gentileza ese agujerito lleno de miel, y luego, me llene la boca de su carne, que tan ancha, copó mis cavidades.
"Lo que daría por sentarme sobre esto" volví a declamar. Sin restricciones salían las palabras desde mi cerebro a mi boca, sin tapujos ni transformaciones a frases más civilizadas y pudorosas.
Dicho esto, tomé conciencia de los latidos en mis genitales, que lejos de sus manos o de las mías por la posición en el coche, no recibían hacia rato ninguna atención.
De modo que puse pausa a la felación y le besé la boca y le pedí:
"Quiero que me des un poquito de lo mismo a mi, si vos querés claro!"
Un hombre bien educado sabe que debe complacer los pedidos de una dama.
Yo me senté de costado, con la espalda recostada sobre la puerta, y estirando mi pierna izquierda como un gato a punto de bañarse, la moví en semicírculo, como desplegando un abanico, pasando sobre su cuerpo y la cabecera de su asiento, hasta depositarla por detrás de él, en el espacio entre los 2 asientos. Le sorprendió mi flexibilidad, pero eso no lo distrajo del objetivo de dicha maniobra, que era darle ahora de comer, MI heladito en su boca.
Mi pie derecho empujaba con fuerza el piso mientras que la rodilla de esa pierna se apretaba contra la aguantera, para darme la máxima apertura posible.
Recorrió con sus manos desde mis rodillas hasta mis ingles, y luego de correr mi bombachita hacia un lateral, abrió mis labios oscuros, me clavó la mirada ahí y reclinando su cabeza hacia atrás, suspiró profundo. Ufff.....mi pregunta de "si el querría” quedó respondida. Si. Sin duda.
El fue quien se hincó ahora, y lamiéndome me entregó un cálido y húmedo placer, con la presión precisa. Yo tensando mis piernas y glúteos me levantaba cuanto podía para estar más a su merced. Y no perderme nada, aunque la posición mucho nos ayudaba.
Otra vez la situación tenía que contenerse ahí, detenernos ya, o no habría vuelta atrás.
Cerré mis piernas, acomodé mis ropa interior y mi pollera y me acerqué otra vez de espaldas para que me abrace, para tomar fuerzas para salir.

Pero cuando la piel y el cuerpo hablan, no hay razón que los acalle.
Y cuando su boca tomó mi cuello y sus manos volvieron a sujetar mis pechos, a abrir la cintura de mi pollerita de modal, tan flexible y hundirse dentro de ella y luego dentro de mi tanguita, y luego dentro de mi cuerpo. Ufff..... Que imagen! su antebrazo venoso y velludo perdido dentro de mi ropa y dentro de mí. Él me tocaba y se movía sobre mis labios vaginales y mi clítoris, y yo a cada paso le contaba, como me gustaba, lo rico que se sentía, si me raspaba, si quería mas, si quería menos, y él, le ponía su impronta a la vez de que me complacía.
Se compaginaron tan bien, su dedo mayor de la mano derecha dentro de mi conchita y los míos por fuera, masajeando mi clítoris. Mientras tanto mis piernas cruzadas en posición de loto, me daban la apertura y la tensión muscular necesarios para liberar placer supremo que venía en camino.
Yo movía mi mano en círculos mientras él se clavaba dentro y apretaba mi punto G de tanto en tanto, aprisionándome desde las paredes internas de mi vagina contra mi hueso púbico. Que placer! La velocidad subía descontroladamente, yo clavaba mis pies en el asiento y mi mano libre, la izquierda, buscaba apoyo contra el tablero, mientras mis caderas subían y bajaban por la contracción de mis glúteos.
Y entre gemiditos agudos y gritos graves controlados y parcialmente reprimidos por estar en el auto, mi orgasmo se abrió camino sobre su mano, y a chorritos eyectados en medio de la contracción vaginal, mi acabada baño su dedo, los míos, la palma de su mano. Podía notar como el espiaba mi entrepierna para confirmar con los ojos lo que su mano recibía de mí. Y su mirada profunda me incitaba a no parar, a seguir. Cuando empecé a bajar de mi nube, le dije que si no paraba de moverse dentro de mí me iba a hacer acabar de nuevo, y él, por fin desobediente a las reglas del buen comportamiento, siguió clavándome su mano, cogiéndome con su forzudo y gordo dedo mayor. Como robándome a la fuerza mi segundo orgasmo. O tal vez fue más del primero que no cesaba, que no me soltaba. Y en medio de toda esta lubricación y mi excitación desbordada, sentí como su otro dedo se aprovechaba de mi lubricación y dilatación y puerteaba en mi colita... Mi Sr. Tímido, estaba siendo intransigente otra vez!
Fue entonces cuando dijo: "Ahora si me vas a dar mas?" y acompañó la pregunta mirando su pene y mi boca.
Encantada retomé mi pose de arrodillada y comencé a comérmelo de nuevo, succioné con cuidado sus testículos, luego se los acaricié. Después volví a lamerlo mostrándole mi lengua. Lo masturbe, pinte mis labios con la miel de su pene, me regocijé relamiéndome en ella, me llené la boca con él, la tragué hasta el fondo, hasta donde pude y no pasó mucho, entre las lamidas y tocadas masturbatorias que le hice, cuando me pregunto si me avisaba o no... Yo lo sentí ponerse mas duro y sin responder, seguí chupándolo y empecé a gemir, invitándolo a no detenerse.
Ahí volvió a aparecer su instinto, porque me agarro la cabeza y la espalda de modo que no hubiera podido zafarme aunque lo intentara. Eso me tentó mas, y levanté mi cola, quedando como en 4 sobre el asiento, para que el me tocara. No podía mirarlo, pero si lo escuché, sus gemidos, mas fuertes y profundos, y su reiterado “Siiiii. Siiiiii. Siiiii!!!!
Lo sentí claramente, cuando acabó en mi boca, me la hundió hasta el fondo y yo me abrí dócil para él. Y me tragué todo cuanto me dio, cuando aflojó la tensión de sus manos sobre mi cabeza, puede respirar mejor, casi no me daba cuenta de esto por la excitación de los dos. Pero no me fui rápido, sino que me quede relamiéndolo, hasta la última gota.
Felices y acalorados, la cena todavía estaba pendiente, así que fuimos por ella, luego de esta rica e imprevista merienda!
Todavía hay tanto mas que quiero que hagamos...
CITA 3, ALLI VAMOS!!!

11 comentarios:

  1. que buen relato, muy logrado! me excito mucho, me encantaria que relates como te hacen la colita y como se siente!

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  2. Gracias, tu pedido va a ser dificil x ahora dado q no he encontrado aún mucho placer en ello. Si los caminos de la vida me permiten disfrutarlo, sin duda habrá un cuento para ello! Dependerá del partener?

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  3. Como decia. Me encantaria saber que como a mi me pasa, nada de eso roce la realidad.
    saludosssss

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  4. Traduccion:

    Nadie sabe si es real lo que escribo. Me gustaria tener la certeza de que a vos te pasa lo mismo. A veces nada es real, o si, o parcialmente, pero todos siempre creen que soy yo dsifrazado.

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  5. It was really exiting!!
    I really got hard but I need something else from you (as Mr. Shy said).

    I'll be waiting...

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  6. si!depende del compañero/a. en mi caso, lo he hecho con gente que disfruto muchisimo (incluso mas que por la vagina) hasta gente que no queria saber nada. y a vos como te gustaria qe fuera?

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  7. Jonas: acaso lo "real" no es el concepto más subjetivo y diverso en este planeta?
    y no se si los otros creen que soy yo disfrazada, yo creo que acá mas bien me desvisto, en el sentido amplio que esto implica.
    Gracias x tu comentario. NC

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  8. little-arms:
    Do you need something like what? See my body? You can figure that!

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  9. I just flick through it, but something happened in the way to heaven.
    You've got a towel grapped arround your head, ans I gave you a little dance, remember that?

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  10. I must have blocked. I repeat my question: want to see my body? maybe I wanted more than that, and was the cause of my disconnected. try a new mail, containing "little-arms"

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  11. Answer: I've just a preview. I saw your tits and your upper pelvis' tatoo.
    It'll be nice to touch it, taste it and feel it.

    I'll be waitin' your response.

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