RESPONDIENDO A LA CONVOCATORIA DE LA RADIO DE MENDOZA 104.5 R&P
PROGRAMA "EL ORDEN Y EL CAOS"
ESTA HA SIDO MI "POESÍA TEMATICA Nº1: EL CAOS"
"CAOS. DESGUACE Y FUSION"
Allá estaba mi nalga
colgada en la pared
pendiendo como un cuadro.
Se desprendió de mí
cuando me apoyabas ardiente
contra el costado de la puerta.
Creí que ibas a embutirme
por completo contra el muro,
pero sólo esa parte se soltó.
La piel de la yema de tus dedos
estaba entre mis glúteos,
como un guante de epitelio
caído en una zanja.
Nuestras ropas tiradas en el piso,
parecían protuberancias de éste
como raíces de un árbol
que se abultan bajo la grama.
Mi pezón en tus labios,
era un silbato silencioso
a punto de aturdir
con su agudo silbido.
En el apoyabrazos del sillón
mis rótulas se atornillaron
quedando ahí igual que los potes
vacíos de maní en la mesa.
Mis pantorrillas estaban tumbadas
como las copas de vino en la barra,
porque estaba en cuatro patas
cuando desde atrás me lamías.
La planta de tus pies
se adhirió a las baldosas.
Velas derritiéndose en su candelabro,
que se fusionaron y pegaron a él,
cuando de pie me colgaste
de tu pene para penetrarme.
Mis talones se incrustaron
en el hueco posterior de tus rodillas
y se quedaron ahí, cuando me hiciste
volar las piernas por el aire
arrancándolas de cuajo,
para colgarme de tus brazos.
Tu pubis se convirtió en rallador,
mi Monte de Venus en jengibre.
Mientras rallaba mi carne contra la tuya,
mi clítoris se desmembró
con su aroma a limón picante,
goteando jugoso tus piernas
de parafina talladas por el calor.
Brillaba sobre suelo
mi esencia perfumada.
Yo me ablandaba,
vos te endurecías.
Mi torso se reclinó
en el respaldo de otro sillón,
junto a las pocas partes
restantes de mí ser corpóreo.
Mi rostro se deformó.
¿Fue el placer que volvías a darme?
¿O mi mejilla fundiéndose al almohadón
contra el que se aplastaba volviéndose
de lona estampada y terciopelo?
Mi nariz estaba entre los cojines,
se eyectó violentamente de mi cara
cuando resoplaba fuerte
acompañando tus envestidas
que potentes por detrás
se clavaban y atacaban.
Mi cadera quería soldarse a la tuya,
pero tu fierro incandescente
y la forma en que te sacudías,
no dejaron enfriar la amalgama.
Tus dedos y un pedazo
de la punta de tu lengua
rodaron por mi espalda
cayendo por mi cintura
cuando mordiste mi nuca.
Como dados de la suerte
se deslizaron azarosamente
sobre el paño verde
del dorso de mi cuerpo.
Mis manos se quedaron
sin sus uñas, sin sus dedos,
cuando agarrando mis nalgas,
me abrí más y más para vos
tironeando de mis carnes,
buscando hambrienta devorarte.
Mis glúteos fagocitaron mis falanges,
dejando sólo muñones con nudillos.
Estaba a punto de partirme.
Estabas a punto de partirme.
Mi cabeza se cortó
dejándome decapitada,
un accidente que ocurrió
cuando me incliné para espiar
entre la tensión de mis piernas
nuestro frenético ensamble.
Mis brazos con los codos hacia afuera,
se convirtieron en asas,
formando con mi espalda una vasija.
Arcilla cocida, humeante todavía,
era frágil y resistente a la vez.
Mi piel estaba esmaltada de sudor.
Una bella pieza de alfarería,
peligrando su estructura.
Tus genitales como martillos,
amenazaban mi integridad a mazazos.
Comencé a agrietarme, y mi orgasmo
me dejó trizada en guijarros.
Así me tenías.
objeto de deseo
producto del caos.
Despilfarrada en la sala.
Amarrada y suelta.
Desguazada y fundida.
Íntegramente rota.
Totalmente parcializada.
Justo cuando mi corazón
caía en picada vertiginosa
rumbo a estrellarse contra el piso,
tus vibraciones ondulatorias me bañaron.
Tu semen blanco y denso,
cementó mis partes desperdigadas,
adhiriéndolas al suelo.
Me tomó días rearmarme.
Todavía me pregunto
por las noches si sabrás
en que rincón cayó mi ombligo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario