Increíblemente, pasamos casi 50 horas juntos, donde las charlas, las risas, los chistes, las caricias, los besos, los orgasmos y la desnudez nos envolvieron en su calida belleza.
Algo de comer, algo de dormir, algo de tele…. Y un gracioso juego de vestirse para luego volver a desvestirnos entre besos!
Así, entre juego y juego, olvide advertirte, q sin saber muy bien xq, no disfruto mucho q toquen mis pechos, q son hipersensibles, q no lo resisto, q me desconcentro y q hasta me enojo x el rechazo q a veces, inexplicablemente me produce cuando quieren tacármelos mas de unos segundos...
Pero, por suerte, olvide decírtelo, y me regalé el derecho a jugar. Me permití dejarte hacer con ellos a tu antojo, sin previas restricciones, sin prejuicios. Me animé a sentirte ahí y a liberarme de mis bloqueos. Le di un día libre a la experiencia, para comenzar (como diría J M Serrat). Me entregué a tus labios, a tu lengua, a tus dedos. Me solté. Me fuí de viaje a nuevos e inexplorados mundos, viéndote jugar con mis senos en tu boca. Me excité observándote tan concentrado. Mis ojos se desenfocaron para solo retener la imagen de tus labios entreabiertos posados sobre mi pecho, y tu lengua, en punta tibia, tocándolos con la máxima suavidad imaginada. Vos, placenteramente me degustabas, me disfrutabas, me comías como fruta fresca y madura. Sorbiendo en tu boca mi suave sabor, como si realmente probaras por primera vez una cereza, cosechada del árbol, la más madura, la mas dulce, la q al encontrarse tan a punto, está oscura y brillante, pidiendo ser la elegida.
Solo podía decirte: -“Me encanta!”
Con los ojos hinchados y levemente entrecerrados, al igual q los tuyos, q se paseaban por los minúsculos detalles de mis pechos, las sutiles protuberancias de los márgenes de mi areola, la notoria erección expresada en un duro y pequeño botón erguido y las pequeñas arruguitas, creadas x la contracción, parecidas a las ondulaciones q deja el agua del mar sobre la arena cuando se retira del lecho marino en la bajamar.
Sabía q a pesar de mis palabras, vos desconocías cuan novedoso e intenso era este placer para mí! Y esa libertad, de no haberte restringido, me liberaba a mí también, me autorizaba a sentir segundo a segundo, y de abrirme a la mágica sensación.
Desplegaste tu arte, con destreza y dulzura, con un inagotable repertorio, como un gourmet, en su cocina. Por segundos, la pausa de tu lengua, hacia congelar el tiempo, y la marcha de este se reanudaba cuando con sutiles toques húmedos volvías a tu juego. Después deslizabas ese botoncito duro sobre tus labios, presionando levemente, como trazando una fina línea con mis pezones cual lápices en las almohadillas de tu boca. Mi respiración se cortaba, cuando succionabas como néctar a mis flores, y el aire q se deslizaba entre tu boca y mi piel húmeda por tu saliva producía vibraciones sonoras, casi imperceptibles que luego se acallaban cuando x fin, todos tus labios me envolvías y allí en el cueva de tu boca, refugiado del alcance de mi vista, tu lengua, bailaba sobre mis monedas de chocolate, derritiéndolas, danzando como las llamas ardientes de una fogata inmensa, bajo la protección de una caverna.
En este vuelo a otra dimensión, como un viaje al pasado, a lo precario, a lo prehistórico, sin lenguaje civilizado, sin palabras, solo gemidos y suspiros llenaban el espacio. Los dos recostados, vos sobre tu lateral izquierdo, semi-erguido, sobre tu brazo, con tu pierna flexionada para darle apoyo a mi cabeza, mi espalda sobre las sabanas, mis piernas entreabiertas, los pies juntos, las rodillas cayendo hacia los lados, mi brazo izquierdo acariciando tus orejas, tu frente, tus cejas, tus cabellos llovidos, tu cuello; y mi brazo derecho, levantado hacia atrás, para tocar tus piernas, masajear tus pies, presionarte con firmeza cuando disparabas en mi, sensaciones impronunciables para el habla.
Tu lengua q nunca se agotaba, de pronto vibró. Más q el fuerte bombeo de mi corazón. Yo tuve q acompasarla, tocando con mi dedo mayor derecho mi clítoris. Mi vagina, húmeda, calida, bañada en los jugos del nuevo placer, estaba lista para el clímax, aunq todavía ni me habías tocado allí, de modo q el contacto preciso de la yema de mi dedo, disparó aún mas una descarga de melosos néctares, tan frutales como mis pechos en tu boca.
Vos te apartaste de mi pecho para mirarme, y sabiendo q tenias en tu poder el epicentro del terremoto de mi goce, continuaste con tus dedos ensalivados el estimulante contacto.
Reproduciendo y repitiendo idéntica y exitosamente, las virtuosas maniobras de tu boca; inclusive lograste generar ese brillante hilito de agua salivosa, q se suspende como puente colgante entre mi piel y la tuya al separarse!
Estaba embrujada en tu magia, mi abdomen comenzó a contraerse involuntariamente, entre toques de mi dedo en mi punto máximo de placer y los pellizcos indoloros y patinosos entre tus dedos índice y mayor. Mi vagina, cada vez se contraía más y más, parecía q iba a cerrarse x completo, devorando mi dedo, q x cuenta propia se había colado dentro de ella. Así vibrando y gimiendo, me encontró el orgasmo, tan intenso, tan poderoso, q arranco gritos profundos y ásperos de mi garganta, mi espalda se arqueaba, y yo trataba de contenerla, para no perturbar el juego de tus manos en mis caramelos de fresa, q endulzados x tus besos y caricias destellaban energías q me recorrían de arriba abajo, con igual intensidad q las generadas x mis genitales exhaustos de placer.
Ese éxtasis, tan fogoso y mojado al mismo tiempo, derribó muros levantados hace años, tiró abajo, las paredes de construcciones insensatas q limitaban innecesariamente mi placer. Mis pechos funcionaban como las cerraduras de mi pecho, el holístico, el sentimental, el q atrapa al alocado corazón, como herrajes oxidados, arcaicos q ferrosos y enmohecidos trababan los portales de la integridad de mi ser, pero tal fue la intensidad del orgasmo q tus besos como llaves encantadas lo abrieron y en medio del agua de mi sudor, del agua de mi orgasmo, emanó de mis ojos el agua de mis lágrimas, el llanto de la libertad, las alas desplegadas de la mujer alada. Tu boca todo lo bebió, y tu abrazo contuvo mi cuerpo efímero y mi alma abierta.,
Gracias!




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