
Además de en la boca, donde ahogo entre salivas tu zona sexual más turgente, te siento.Con la palma de mi mano derecha aprieto tu antebrazo, y la fuerza del bombeo de tu sangre golpeando contra tus venas se transmite hasta mí.
Más allá de los límites de mis labios, los de arriba, que se estiran para no dejar nada sin envolver y para chocar con tus vellos púbicos rasurados, te siento latir. También siento tu mirada forzándose para ver entre mi pelo negro, que se derrama sobre tu abdomen, como un telón cerrándose antes de que la función siquiera empiece.
Más allá de los límites de mis labios, los de abajo, que se refriegan contra tu pantorrilla izquierda humedeciendo tu pierna, te escucho pedir lo que te gusta y sin duda me calienta. Me llamás para abrazarme, y dejo por un rato de lamer al soldado de casco rojo que habita entre tus inlgles, para subir hasta tu boca que está más roja y más brillante todavía.
¡Tus labios son tan suaves! Hasta parecen más carnosos que antes. Los beso y los mordisqueo con los míos. Los toco con mis dedos. Me hundo en tu boca abierta, para llegar hasta el fondo donde tu lengua reposa. Sigo besando tus líneas, tus hombros, tu piel, tus orejas, tu barbilla. Tu barba afeitada rechina sonora contra mis dientes.
Además de en la boca, siento en mi cuello, el recorrido de tus besos. Tu lengua, tan sutil y a la vez abrazadora está regalándome tibiezas húmedas que me conmueven. Caricias de labios tan suaves, que detonan la sensorialidad de mi piel expectante.
Sin pensarlo, estamos danzando en el vaivén de los cuerpos, el mío que se desliza sobre el tuyo aprovechando la transpiración de nuestro pecho.Mis oídos se regocijan con el sonido de tus exhalaciones, que se incrementan y crecen, se alargan y se fortifican igual que tus genitales contra los míos.
Aunque sin duda, deseo fuertemente que te metas en mí, estoy anonadada en esta fiesta de sensaciones que me ofrecés con todo lo demás.Me estoy dejando llevar, me estoy entregando, me estoy perdiendo a la vez que vos me vas encontrando.
Tu dedo se desliza, trazando una línea que une mi cintura con mis caderas. Ese pequeño contacto me aturde y me encandila como un destello de luz. Lo suave y lo duro se están fundiendo. Además de en la boca, sin dudas, te siento y cómo me gustás.
Quiero que me hagas acabar. No se trata tan sólo de alcanzar mi placer. Estoy a punto y te lo quiero regalar.
Quiero devolverte con gritos y gemidos, con torsiones y contracciones, con sudores y squirt, todo lo que me generás.
Despego mi torso del tuyo, para poderte montar. Mis labios mayores rodean el tronco de tu pija, dejando a la vista tu cabecita, la cual masturbo con mi mano izquierda. Mi perineo roza incesante contra tus huevos. Con mi mano derecha me masturbo estimulando mi clítoris.
Tus ojos están fuertemente cerrados apretándose los párpados como tus labios. Tus manos se apoyan sobre mis rodillas acompañando el movimiento.
Es inminente, voy a acabarte. Caen unas gotitas sobre tu pija con la primera contracción y te veo esbozar una sonrisa. Eso me incita a seguir. Te jineteo más fuerte y me aprieto también con mayor intensidad, mi orgasmo a chorros te termina de mojar. Tu panza, tu pubis, tus ingles, tus huevos, tu pija y la parte alta de tus muslos se bañan en mi squirt.
Quiero más. Te quiero sentir más. Te pido más. Te incorporás y con tu mano derecha, te hundís en mi vagina, con un dedo, con dos, con tres. Empujando hacia abajo, empujando hacia arriba, acompañás mi paja con una entrega descomunal. Tus ojos están clavados en mis genitales, estás tan concentrado en mi concha que tu mirada ciega me excita más y más. Te grito, te pido, te ruego y vos me dás, y yo te salpico y te mojo sin parar.
Las gotas llegan hasta mi pie izquierdo que tiembla en el aire cerca de tu hombro, y también hay algunas sobre tus pectorales. Tus manos están todas chorreadas y vos no parás. Veo tus músculos contraídos y tensos, tus bíceps, tus tríceps y todos los de tu antebrazo sacudiéndose para darme placer. Sé que vos estás viendo y sintiendo con la misma intensidad la contracción de mi vagina y la rigidez de mi vulva. Los ciclos orgásmicos se repiten y cuando ya estoy agotada, vos me abrazas.
Nos besamos un poco más. Además de en la boca, te siento pegado a mi cuerpo mientras trato de bajar.

diooooooooos!! inmenso!!
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