
Dame batalla. Dudo que me apague. Mi llama es pequeña pero constante. Mi fuego está oculto pero podría incinerarte. ¿Quién ganará?
Tu arma el hielo, puede encenderme en lugar de congelarme. Sensibilizar mi piel en vez de entumecerla. Apaciguar mi caldera, para ver cuánto tarda en reactivarse.
Invierno, sos la contracara del Verano. Como la fachada de timidez de los hombres más salvajes. Hombres de fuego, que sin saberlo sólo están disimulando. Yo, igual, los veo aunque te usen de estandarte.

Soy agua, soy vida y movimiento. Helame, solidificame, dame pausa. En breve volveré a ser río corriendo.
Sin apuro y con esperanzas, puedo ver como cada día que me ofrecés, tiene una pizca mas de sol que el anterior.
Bienvenido. No tengo miedo, tu frio no puede doler más que las soledades que ya he atravesado. Puedo transitarte, sentirte, atravesarte. Sos la previa de la primavera. Mí primavera.

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