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martes, 31 de mayo de 2011

MIRANDO ORGIAS, ANCHORENASW 1


Hacía algunos meses que se había instalado en mí el deseo de revivir algunas experiencias de sexo comunitario. En mi adolescencia había estado en varios tríos, y algunos desafíos de alta demanda energética como estar con tres hombres, aunque increíblemente, nunca me han hecho todavía un sanguchito (doble penetración). Nunca compartí la cama con otra mujer. Hoy siendo estrictamente literal, no puedo sostener esa afirmación, en camas de 10 plazas son muchos los acompañantes.

Orgías, literalmente había estado sólo en una. Tengo felices recuerdo grabados de un mágico e ilimitado fin de semana en el casco de una estancia en la provincia de Entre Ríos. En aquel entonces mi squirt no se manifestaba aún si no era masturbándome a solas. Hoy unos 15 años más tarde, conociendo mi cuerpo, mis deseos y mi sexualidad, quiero seguir viviendo nuevas experiencias. Sin duda voy a disfrutarlo más profundamente. He escuchado que en la década de los 30 las mujeres estamos en el súmmum del placer sexual. Pienso formar parte de este grupo de gozosas féminas.

Hace casi un año atrás un tipo me habló de Anchorena SW. Este señor musculoso que terminó contándome que era stripper, pretendía usarme de pase para ver si se encamaba también con otras minas. Sin duda, sus planes estaban a kilómetros de los míos, pero aunque rechacé su propuesta me aseguré de no olvidar el nombre del lugar. Ya encontraría la o las personas apropiadas para ir a este sitio.

Con el paso del tiempo fui conociendo hombres que volvían a hablarme del lugar y finalmente 2 chicas conocidas me contaron sus experiencias. La primera fue Marta, una compañera del secundario. Ella sí había tenido la mala leche de quedar en banda, cuando su acompañante se extravió en otra sala, pero estaba muy agradecida por la seguridad y la contención que le brindó el lugar. Eso me hizo sentir confiada. La segunda fue una compañera de trabajo, quien está por casarse con su novio quien fuera su varias veces partener en esta disco swinger. Según Vanina, no hay manera de no excitarse en este lugar. Encima de coger dijo que bailó como nunca, que comieron bocadillos toda la noche y que los dos shows de strippers estaban muy buenos.

No quiero mantener el suspenso, yo y mi querido Jume fuimos a AnchorenaSW el sábado pasado. No me va a alcanzar un pequeño relato para imprimir todas las experiencias y sensaciones vividas. No me van a dar los tiempos para comprimir en un par de minutos de tipeo, las cosas que vimos a lo largo de la noche. No hay síntesis para abreviar el bombazo cerebral de haber estado ahí, en nuestra PRIMERA VEZ. Es verdad, como todas las primeras, sin duda esta noche de mayo porteña, será memorable. Lo sé porque cada vez que se presenta algún recuerdo, inevitablemente, me sonrío.

Tengo un último no. No sé si los shows fueron buenos, o si la comida era rica, fría o caliente, la música la escuché muy poquito, es que llegamos a la 1 y nos encontramos con que de pronto ya eran casi las 7. Nos dimos cuenta porque al salir de uno de los tantos reservados por donde nos habíamos paseado, llegamos al salón que estaba casi vacío. Preguntamos la hora, y ahí nos enteramos. Según Jume, no fue tanto, apenas un poco más de 5 horas.

De los secretos del lugar, creo que ahí está la gracia, no hay secretos. Vi gente cumpliendo fantasías que ni yo me he atrevido a sacar a la luz en los relatos del blog, y me encantó ver lo diverso de las personas. Me encantó sorprenderme con los finales de los polvos, las chicas se limpiaban, se vestían y se iban con el de al lado o con el de enfrente para mi sorpresa. Vi cosas fantásticas que me encendieron. Tan erotizantes que merecen su propio cuento. Cuentos detallados que en breve subiré. Nosotros elegimos por ser nuestra primera vuelta, ser sólo observadores. Observadores que cogen, se chupan, se desnudan, se masturban, se exhiben, se hacen acabar, pero por esta vez, no tocamos a nadie.

Las sensaciones al retirarnos: relax, hambre, satisfacción, alegría, cansancio, entusiasmo, ansiedad por volver. Nos sentimos parte, todo ocurrió de un modo muy natural. La coordinadora que nos presentó el lugar,dedicándonos su tiempo y explicándonos las reglas, nos habló del respeto. Sin duda lo obtuvimos. El coordinador que nos recibió segundos después de atravesar la puerta nos dijo "Cuidado, puede ser adictivo". Según Jume, si volvemos una vez por semana....no es vicio!


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