Páginas vistas en total

COPYRIGHT

Protected by Copyscape Duplicate Content Check

lunes, 4 de abril de 2011

ANGUSTIA ORAL

Cómo me calienta ese Hijo de Puta. Tuvimos una breve charla, apenas me dijo 3 cositas y me quemó la cabeza.

Manejé 40 minutos hasta llegar a casa y no podía dejar de pensar en sus palabras.

No sabía qué hacer con toda esa adrenalina.


A veces su silencio me enoja, esta vez, la escases de palabras desató mis ratones.

Desde que entré no pude dejar de llevarme cosas a la boca.

Primero llegó un vaso de vino tinto, intenso, aromático y algo picante.

Luego hundí mi dedo en el tarro de dulce de leche, levanté una puntita empalagosa y rebosante, lo acerqué a mi cara y de un lengüetazo me lo tragué.

Claro que me tomé un instante para descargar una pizca en mis labios, para relamerme después.

Tengo unos labios muy carnosos, ¿lo habrá notado alguna vez?


Me preguntaba a qué se parecería su saliva en mi boca.

¿Sería fluida como el vino, paseando libre entre mis mejillas?

¿Sería densa como el dulce, dejando un rastro espeso de sabor en mi lengua?

Moría de ganas de saber si al conocer mis pensamientos le sacaría sonrisas o bufidos molestos.

Asumí que sonreiría. =)


Mi mente seguía llena de preguntas.

¿Mirará a los ojos cuando se come una conchita o se va, se pierde ahí ensimismado en tu trabajo?

Cuando coge con otras, ¿piensa en mí? ¿Habrá cerrando los ojos o puesto a una morocha de espaldas para jugar en secreto a que está conmigo?

¿Alguna vez me habrá dibujado con su mente, desnuda y pasional, completando y conteniéndolo también en su desnudez?

¿Sabrá cuán hambrienta estoy de él?

¿Sabrá que cuando una mano escribe, la otra no, porque se deja caer obedeciendo a otros mandatos?


Por un instante sentí un profundo e intenso deseo de llamarlo, de echarle la culpa de la osadía al vino. Quería contarle todas mis preguntas entre gemidos.

Fantaseaba, con acortar esa distancia que él nos pone, rompiendo el silencio de la noche.

Fantaseaba con sonidos, no sólo los míos, sino aquellos que pudieran escaparse de su cuerpo, una respiración profunda, una risa con sorpresa, una fricción incesante, una humedad en aumento.

Fantaseaba…


Consciente de mi soledad volvió la angustia oral, sin pensarlo estaba otra vez queriendo llenar el vacío de mi boca.

Corté una naranja en cuatro.

Mordí un gajo y el jugo estalló en mi boca. Fue una sensación dulce y ácida.

Estaba muy rica, pero demasiado fría…

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada