Seducción es el juego, desafío, provocación. Ambos ya sabemos el final, los detalles, las promesas. "Dame de comer, yo voy a darte de beber."
Sé cómo luce y cuanto se moja, ese ojito ciego cargado de miel. Hoy por fin puedo probarte, quiero que untes tus dedos y me endulces los labios. Pero cuando esa gota de néctar asoma de tu miembro, son mis yemas las que liban de él, para pintar mis labios. Siento el suave y lubricado contacto, aún antes de probarlo. Mi lengua recorre, el trazo que mi dedo ha dejado y por fin, te pruebo, sabroso fluido producto de tu excitación. Tu pene en un postre glaseado que en breve pienso comerme.
No es el lugar, no es el momento, podría cogerte en cualquier rincón con lo que te deseo, pero quiero tiempo y un espacio amplio para despacharme a destajo de todas las cuentas pendientes que tenemos.
La fuerza de voluntad me ayuda a escapar, del toque tentador de tu mano bajo mi tanga. Mano experta que me recorre como si ya me conociera, con suavidad y templanza; con ardor controlado; disfrutando con tu palma y con tus dedos las texturas que aún desconocés de mi carne.
Quiero irme, sólo porque quiero más.
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El camino fue largo y placentero, con la visita autorizada de tu boca a mi entrepierna. Es difícil manejar cuando la mente está extraviada en el placer genital que me producen tus besos. Los semáforos en rojo son bienvenidos, porque dejan a mis rodillas obedecer el deseo de separarse para abrirte paso. Puedo también soltar el volante, para ayudar con mis manos a hundirte la cabeza.
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Llegamos a la casa, la ropa de verano pone la piel de ambos más al alcance y la desnudez está a sólo un paso.
Ahora subida a la mesa, la falda de mi vestido es solo el telón del escenario de la obra que vamos a interpretar. La ropa interior sobra debajo. Los pechos desbordan del escote, invitados por tus manos y tus besos.
"La mesa está servida". Vos sos el comensal sentado a la cabecera. Tu boca de gourmet, se transforma en la de un animalito hambriento. Te pido que mires mis pliegues aún adormecidos aunque húmedos. Te pido que toques mi carne aún tierna camino a entumecerse. El instante de quietud dura poco, porque tu boca se clava en mí con una furia tan carnosa que me desenfrena.
Toda la sangre acude a mi vulva y cuando miro tus ojos calientes y tu boca que habla sin palabras pero con mucho movimiento, me prendo, me enciendo.
Estoy con los talones apoyados al borde de la mesa, como en cuclillas, pero con la espalda reclinada hacia atrás, los glúteos levantados, el peso de mi torso recargado sobre mi brazo izquierdo y mi mano derecha libre, baja a mi entrepierna para sumarse a tus chupadas fogosas.
Siento como en el interior de mi vagina se inflaman mis glándulas para-uretrales, llenándose de ese jugo sexual que tanto te querés tomar. Te aviso: "Ahí viene". Tu mirada y tu palabra piden: "acabame en la cara, lo quiero todo en la cabeza, llename la boca". Quiero complacerte, ya lo dije, estaba ansiosa esperando poder bañarte de mí. Voy a hacerlo. Querés que te lo dé. Tus dedos hace rato que trabajan dentro de mí, tus lengua empezó mucho antes, tus miradas hace años, tus deseos y los míos hace siglos que quieren juntarse para concretar este mojado momento.
Al bajar mi mano, sé que quedan pocos segundos antes del desenlace. La yema de mis dedos, compiten con tu lengua para estimular mi clítoris. Siento cómo me cargo de mi squirt, y la presión se incrementa entre tus dedos que empujan desde el interior y los míos que aprietan desde afuera. Tu lengua jugando entre medio, nunca para. Tu mano libre aprieta mis muslos tensos y voluptuosos por la posición. "Voy a explotar". Tu boca se abre más para recibirme ansioso y expectante.
El líquido empieza a salir, primero unas gotas que se escurren entre mis labios vaginales. Después un tímido chorrito que empapa tus labios. Segundos más tarde, estallo en tu garganta con desenfreno descomunal, disparo chorros calientes que desbordan de tu boca, que chorrean por tu barbilla, recorriendo tu pecho para estacionarse en tus pantalones. Te mirás, te reís, disfrutás de mi ataque. Tu lengua parece un pequeño botecito en alta mar, luchando por mantenerse a flote contra una tormenta in tempestuosa. El agua es tanta, que se escurre también sobre mis genitales, como cascada entre las rocas de mis labios mayores, mi perineo y mi ano, un río de squirt entre mis nalgas. Un charco en la mesa que gotea para formar otro charco en el suelo.
Estamos ahí, fusionados entre fluidos salivales y genitales.
¿Acabamos de empezar o empezamos a acabar?
Tal vez más tarde en la cama, te devuelva esas lamidas sin límites. Supongo que mis dedos querrán meterse en los mismos lugares que mojará mi lengua. Seguramente también, querré meterte mis jugos en todos los agujeros que te restan. Vos también vas a querer, y te vas a abrir para mí mientras te masturbe con las manos lubricadas de mí misma, porque voy a arrodillarme entre tus piernas y encastraré mi pubis bajo tus huevos cuando levantes tus rodillas hacia el techo. Mi calor mojado va a invadirte, un sexo degenerado, precisamente sin género.
Sin duda, voy a comerte la verga. Vos vas a metérmela tan a fondo que me vas a dejar sin aire y yo lejos de enojarme voy a querer un poco más. Tarde o temprano, entre nuevas inundaciones orgásmicas de mi vagina sobre tu cuerpo, tu leche va a llenar mi boca. Esperado momento que reeditaré, cuando cargada de tu semen, lo escupa en tu pecho y vuelva a succionarlo, para volver a escupirte y recolectarte otra vez. Después jugaré con tu abundante blancura en mi boca, paseándola entre las mejillas como el humo de un habano. Por fin la tragaré, pero no del todo, porque querré dejar una pizca en la comisura de mis labios para que te pruebes cuando suba a besarte.
Supongo que nos dormiremos un rato y en la mañana, con menos alcohol en la sangre, serás vos el que me bañe y yo la que te pida: “Dámelo en la cara”. Podría ocurrir que la abundante cantidad de orgasmos que me sacaste por la madrugada, me dejen deshidratada y seca como un grifo descompuesto, sin embargo acabaré entre gritos y gemidos.
Tal vez, nada de eso pase. Tal vez pase todo eso y un poco más. Pero estoy segura que los dos vamos a aprovechar a fondo, lo que tal vez sea, nuestra única oportunidad de saldar los asuntos pendientes.
WOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWWWWWWWWWWWWWWW!!!!!!!!!!!!!!
ResponderSuprimirSUPER HHHHHHHOOOOOOOOOOOTTTTTTTTTTTT
Esto que he leido lo quiero experimentar!!!!!!
AMO EL SQUIRTING Y A LAS MUJERES QUE LO EXPERIMENTAN!!!
Me alegro que lo disfrutaras, sin duda, si amas el SQUIRT llegará tu princesa volcánica a tus fauces! No olvides comentármelo cuando así ocurra =) y a ver si dejamos de lado el "anonimato". Saludos NACAR
ResponderSuprimirq interesante sabrosamente delicioso a mi nunca me a tocado una experiencia asi, supongo q es maravilloso me enkantaria claro, algun dia , algun dia
ResponderSuprimirwauuuu, tiene algun secreto esto del squirt?
ResponderSuprimirya se me parooo!! pff
ResponderSuprimirexel_neguer@
EXEL: JAJA Gracias por tu comentario! Adoro la simpleza y la sinceridad de algunos lectores. De verdad me hiciste reir! Un beso
ResponderSuprimirFrancisco: no hay secreto, si técnicas y ganas de descubrirlo. Proximamente abriré un espacio dentro del blog, dedicado a la información científica y también la pornográfica del squirt. futuro TAG: "INFO SQUIRT".
He estado con cerca de 40 mujeres y el squirt era solo para mi una "etiqueta" de los sitios pornos y me imaginaba que solo tomaban mucha agua para hacer el numerito final, recuerdo a una adorable castaña de la serie de videos Seymore Butts, que hasta creo que fue breve novia de Bruce Willis donde cono el "fenomeno"...
ResponderSuprimirhasta que conoci a mi novia, y senti una extrañisima sensacion un "movimiento líquido", una emulsion en el acto y recien en la segunda vez supe que era la "mitica" eyaculacion femenina.
No sé si tiene que ver, pero mi chica tambien tiene la poco frecuente habilidad de manejar a voluntad los musculos internos, apretantanme de una manera infrecuente. Y nadutal, sin ejercios de Kegel mediante...
Sospecho que debe haber una conección entre esa inusual estrechez, es una constrictor...
Me encantaría probar si puedo hacerla llegar sin penetración y reproducr la escena tan excelsamente recreada en este cuento. Felicitaciones.
Squirt or Die!
Anónimo, squirt or die! jaja, me alegra de verdad q confirmaras que esto es cierto y no mito. Me encantó la imagen de la "constritor". Te sugiero q leas también "AGUA Q NO HAS DE BEBER" donde tal vez encuentres similitudes.
ResponderSuprimirEl squirt, igual q cualquier otra cosa q se descubre en la sexualidad es interesante trabajarlo, innovar e informarse. Me alegra q quieras ir por más. Ojalá compartas este blog con tu chica para los disfruten juntos.
Después me cuentan ;)