A veces es cierto, y otras tan solo me cobijo en tu pecho y tu sonido me calma.
Otras veces tu ojos se encienden con una simple provocación, y otras tantas, tus ojos se cierran para mirar desde adentro como tu cuerpo se pierde dentro del mío.
Tu nariz a veces cosecha lentamente todos mis aromas y otras tantas resopla tus exhalaciones de dragón.
Tus manos son a veces las dueñas de las caricias mas dulces y otras tantas las violadoras de mis partes escondidas.
Pero hay cosas que no cambian y que siempre estás dispuesto a ofrecerme, como la interminable alegría de tu sonrisa, la energía inagotable de tu vara, y el vuelo de tu mente que te trae hasta las alturas del cielo en donde me encuentro.

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